domingo, 18 de septiembre de 2011

Cambiaron.

Cambiaron los colores del cielo, tornándose en un oscuro gris; los árboles, convirtiéndose en altos espectros sin vida, dejando sus muertas hojas en la superficie; la rutina, monótona de nuevo; mis ojos, ya que el verde se refleja con los rayos de sol; la vestimenta, tonos oscuros y plumas; la temperatura... Ah no, para mí la temperatura siempre será la misma, pero sólo cuando le tenga cerca.
Tampoco él cambiará. Será constante y su blanca sonrisa destacará dentro de los oscuros colores que a menudo me rodearán. Y ahora sí puedo decir: "Te acojo con felicidad Otoño, pero no conseguirás llevarte aquello que me sobrecogió en Verano."

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